Entramos en una recién estrenada primavera en la cual parece que todo florece, tanto flores como alergias. Pero hoy voy a ocuparme de la cara menos amarga, os voy a hablar de cocina y de una curiosidad culinaria que cada vez más se adentra en Europa y es un mundo lleno de explosivos colores: “la cocina con flores”.

El uso de las flores en la gastronomía no es nuevo, a pesar de que en España es una práctica poco generalizada frente a países como México, Francia o Perú. Algunas son tan comunes en nuestra alimentación diaria que ni nos damos cuenta: alcachofas o influorescencias como la coliflor o el brócoli; las especias: clavo o azafrán; y de la amapola además de la flor usamos también sus semillas en panadería, repostería y ensaladas. Pero las flores ornamentales las podemos incorporar a los platos como elementos complementarios, decorativos y comestibles.

Por supuesto hay que asumir este consumo con seguridad, lo que requiere tener en cuenta que no todas la flores son comestibles y es importante conocer su procedencia. A las de los jardines y las de floristerías se les añaden gran cantidad de pesticidas para que conserven más tiempo el color y el aspecto, por lo que son tóxicas para su consumo. Sólo se recomienda ingerir flores cultivadas de forma ecológica y controlada o las que estén cultivadas específicamente para su consumo.

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¿Cómo incluir las flores en el plato?

Las posibilidades de las flores en la cocina son diversas: como acompañamiento, en ensaladas o postres, rebozadas, para elaborar salsas y mermeladas, cristalizadas o en almíbar. Se consumen los pétalos, pero no los estambres ni los pistilos. La lista de flores para el consumo humano es variada y diversa.

Entre las más utilizadas destacan:

  • Flores comestibles_
    Flor del tulipán

    La flor de menta, las begonias, los claveles y clavelinas, rosas, rosa silvestre (rosa canina), flores amarillas de calabaza, amapolas, azahares, crisantemos, malvas, pensamientos, jazmines, gladiolos, violetas, caléndulas, geranios, flores de salvia, tulipán, capuchinas (flores del calabacín), manzanilla (matricaria), borraja (borago), sauco, trébol, hinojo rojo (sabor a regaliz), flor de ajo, flor de cebollino, campanilla croata.

Para disfrutar de un plato seguro rechaza las tóxicas:

  • Adelfa, azafrán de otoño (colchicum), azalea, dicentrea, hiedra inglesa (hederá hélix), flor del tabaco (nicotiana), dedalera (digitalis), glisina, iris, lantana, lirio o azucena del valle (convallaria majalis), aconitum, adelfa (nerium), arveja dulce (lathyrus).
¿Cuál es su valor nutricional?

Son alimentos vegetales, por lo tanto su aporte energético siempre será bastante bajo y combinará a la perfección con una dieta saludable y equilibrada.

De la USDA he podido extraer la composición nutricional de las dos flores que indico a continuación:

  • Crisantemo garland crudo, por cada 100gr: 24kcal, 3,36gr de proteínas, 0,56gr de grasas, 3,02gr de hidratos de carbono, 3gr de fibra dietética, potasio, calcio, sodio, vitaminas A y K.
  • Flores de calabaza crudas, por cada 100gr: 15kcal, 1,03gr de proteínas, 0,07gr de grasas, 3,28gr de hidratos de carbono, potasio, fósforo, calcio, vitaminas A y C.

“Curiosidad. En la antigua Grecia los pensamientos eran símbolo de fertilidad y dicen que su sabor recuerda a los guisantes”.

Sugerencia: menú con flores.

Las flores evocan romanticismo y regalar flores está bien aunque al final acaban en el cubo de la basura, esa es la realidad, ¿qué tal regalar flores que se puedan comer? Doblemente efectivo. Os propongo una idea fantástica y romántica, regala a tu pareja una cena que incluya flores en el plato para disfrutar juntos, se unen dos clásicos: flores y cena de un modo original. Eso sí, cuida que no sea alérgica.

¿Recordáis el tercer capítulo de “Como agua para chocolate”? Tita cocinaba “codornices en pétalos de rosas”, es una sugerencia si queréis sorprender a vuestra pareja, familia o invitados. Completadla con una ensalada verde que salpicaremos con un bouquet de flores para darle color y vistosidad aliñada con una vinagreta de semillas de amapola; de postre no estaría nada mal unas peras al vino tinto con clavos de olor, vaina de vainilla y canela. ¿Os apetece?

Bon appétit!

Bibliografía.

  • Flores y sabores de Andalucía. Eduardo Grund, Thekla Kurpjuweit. 2007.
  • La mejor cocina con flores, plantas y frutos silvestres. Iolanda Bustos. Ed. Salsa Books, 2009.
  • USDA (Servicio de Investigación Agrícola del Departamento de Agricultura de los EE.UU.)
  • Imagen. José Luis Mieza, Flickr. https://www.flickr.com/photos/reinante/3316441062/in/photostream/
  • Imagen. Kjell S. Rakkenes, Flickr. https://www.flickr.com/photos/62659221@N08/6311476945/
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