La celiaquía es un problema que en países como España va bastante más allá de la propia enfermedad. La patología se explica en base a la intolerancia del organismo al gluten. Este último es una proteína, presente en algunos cereales como la cebada o el trigo, interviene sobre el intestino delgado de los celíacos deshaciendo sus paredes. Algo que si sucede de manera regular puede ser fatal. Por eso, lo afectados consideran que tienen un mal que debería estar mucho más subvencionado por el Gobierno ya que medio millón de personas son según la Federación de Asociaciones de Celíacos de España (FACE) las diagnosticadas de celiaquía. Y lo problemático de esto es que según la misma fuente, el 20% de estos diagnosticados son ancianos de más de sesenta años.

Y es que los productos sin gluten son un 47% más caros en el mercado. Unos números que dejan muy claro que éste no es un problema que se esté abordando con solvencia ni por empatía hacia los derechos de este colectivo. Una cifras que, si observamos con detenimiento, nos llevan a descubrir que una simples galletas sin gluten (más allá de lo conveniente de este producto) pueden costar seis veces más que unas comunes. Un kilo de macarrones, por ejemplo, ronda los 7€. Estamos hablando de adquirir productos a la altura del que se paga por algunas delicatesen. Del mismo modo, el IVA para todos los productos de este tipo es igualmente del 21%. Y eso es algo que debe señalarse, más cuando para un celíaco, su alimentación es prácticamente su tratamiento, lo que le ayuda en su día a día.

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Este colectivo lamenta entre otras cosas, como en otros países más concienciados con esta condición, los celíacos reciban 40€ al mes antes de cumplir la mayoría de edad y 200€ hasta los 65 años, mientras que en España este tipo de donativo es inexistente

Y es que padecer esta condición puede llegar a ser una handicap muy notable en el día a día, y no solo hablamos de la incomprensión de la gente. El primer contratiempo llega con el diagnóstico. Es cierto que cuando se descubre ya se ha superado la fase inicial, que es donde se desvanece la incertidumbre. Un celíaco presenta síntomas como la diarrea, la distensión abdominal, anemia e incluso osteoporosis, incluso afecciones psicológicas que afectan al carácter antes de que los médicos den con la tecla y un diagnóstico correcto. Al ser indicios propios de muchos otros males, el camino hasta que se descubre suele ser largo. Hay personas que deambulan de consulta en consulta, incluso durante años, hasta hallar una respuesta.

Pero la cosa no acaba aquí llegados a este punto. A esta realidad se suma el hecho de que no es fácil llegar a tener siempre clara la lista de alimentos que puede o no consumirse. En muchos lugares, además, las instituciones públicas no dan información precisa al respecto, aunque al menos con la nueva legislación de etiquetado y en restauración colectiva se haya dado un buen paso para mejorar la situación.

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Asimismo, en muchos lugares públicos como bares o cafeterías suele contra glutendesconocerse la problemática o cómo enfrentarse a un cliente con celiaquía. Algo que supone que cuando un afectado acude a la barra deba poner en situación a aquellos que van a estar a su servicio. No todos los establecimiento están al tanto de que hay que hacer un reset y para preparar una comida sin gluten hay que usar otros utensilios diferentes a los usados anteriormente para otras preparaciones, ya que es fácil que se contamine.

Aunque, a decir verdad, existe, como siempre, una puerta abierta a la esperanza, puesto que en la actualidad ya existen más oportunidades y países que se adaptan a los celíacos. Es importante subrayar en este punto lo que sufren las familias cuando viven la patología de un hijo. Además de supermercados archiconocidos por abanderar productos sin gluten, como es el caso de Mercadona, otros como Carrefour inician movimiento al igual que otras empresas, que ven en los productos sin gluten una oportunidad empresarial.

Interesan en ese sentido iniciativas como la que ha aprobado el Consejo de Gobierno de la Junta de Castilla y León que, mediante colaboración de la Asociación Celíaca de esta comunidad autónoma, va a destinar 10.000€ para impulsar campañas de sensibilización para el diagnóstico precoz de la patología. Espero sinceramente que no se convierta en un alarmismo injustificado, y que sirva al menos para diagnosticar a esa proporción de la población que tiene sintomatología subclínica, sin llegar a promocionar más aún la paranoia actual que hay con el gluten. Tendremos que estar atentos a las nuevas investigaciones sin ser alarmistas, y ser suficientemente maduros y rectificar si se da el caso.

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Dietista-Nutricionista, investigador, educador, formador y voluntario. Graduado en Nutrición Humana y Dietética por la Universidad de Alicante. Actualmente trabaja en el Departamento de Nutrición y Bromatología de la Universidad de Granada. Donde también ha estudiado la Licenciatura en Ciencia y Tecnología de los Alimentos y los Posgrados de "Nutrición Humana", así como el de "Condicionantes Genéticos, Nutricionales y Ambientales del Crecimiento y el Desarrollo". Actualmente realiza su tesis doctoral sobre educación y divulgación alimentaria, habiendo realizando su estancia en el Karolinska Institutet de Estocolmo. Se dedica de manera voluntaria al asociacionismo juvenil y a la educación no formal en diferentes ONG. Autor del Blog Mi dieta Cojea, y divulgador en en otros medios como "Naukas" e "Investigación y Ciencia"

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