Disruptores endocrinos: sustancias que afectan la salud hormonal

Productos de limpieza personal o ambiental, plaguicidas, componentes de la construcción, envases y plásticos, pueden contener sustancias que actúan como disruptores endocrinos.

Se entiende como disruptor endocrino toda sustancia química externa al organismo que posee actividad hormonal y que, una vez introducida en el organismo, simula, interfiere o bloquea la producción, metabolismo o acción de las hormonas natales del propio organismo. Esto puede ocasionar efectos adversos a la salud del organismo intacto o a su descendencia. Es decir, al tener la capacidad de actuar como mensajeros hormonales, generan cambios significativos en el organismo, los cuales incluyen: esterilidad, pérdida de la capacidad reproductora, muerte, deformaciones en los órganos reproductores, disminución en las respuestas de sistema inmunológico y tumores.

El término se acuñó en los años 90 principalmente para definir un conjunto diverso y heterogéneo de compuestos químicos exógenos. De hecho, hay muchos productos que contienen sustancias que actúan como disruptores endocrinos, tanto en productos de limpieza personal o ambiental, plaguicidas, componentes de la construcción, envases, plásticos, entre otros. Pero también en los alimentos o en sus envases se pueden encontrar estas sustancias.

Están relacionados con un mayor riesgo de obesidad, diabetes, hígado graso no alcohólico, problemas reproductivos, desórdenes en el neurodesarrollo, asma y, muy importante actualmente por su elevada incidencia, relacionados también con un mayor riesgo de padecer cáncer, sobre todo en órganos reproductivos y en las mamas. Algunas de estas sustancias pueden producir cambios epigenéticos, esto es, modificaciones en la expresión de los genes que se pueden transmitir a los descendientes, dando lugar a efectos adversos en hijos o nietos de individuos expuestos.

Los efectos de los disruptores endocrinos

Conociendo un poco más sobre los disruptores endocrinos, es necesario saber algunas de sus características a grosso modo:

  • Pueden actuar a dosis de exposición muy bajas.
  • El momento de la exposición juega un rol muy importante en sus consecuentes efectos, siendo el embarazo, la infancia y la adolescencia las etapas de especial vulnerabilidad.
  • La dosis de exposición no va en correlación con la magnitud del efecto.
  • Poseen efecto cóctel, es decir, que pueden actuar conjuntamente diferentes disruptores ocasionando efectos potenciales.
  • Los efectos no siempre son inmediatos, sino que a veces pueden aparecer tras un periodo de latencia, muchos años después de la exposición.
  • Pueden dañar la expresión genética y transmitir a los descendientes los genes dañados, dando lugar a efectos adversos en hijos o nietos de individuos expuestos.

Los disruptores endocrinos y su relación con los alimentos

Seguro que habéis oído hablar del bisfenol A o BPA, ¿cierto? Pues bien, esa es una de las sustancias catalogadas como disruptores endocrinos y que está muy relacionada con los alimentos. A parte del bisfenol A, también hay otras más comunes y que seguramente también os sonarán, como los parabenos, ftalatos, dioxinas, furanos, compuestos orgánicos volátiles (COV), etc.

¿Cómo llegan estas sustancias a los alimentos?

Bueno, pues en el caso del BPA y los ftalatos, son sustancias utilizadas en la fabricación de materiales plásticos en contacto con alimentos (vajillas, biberones, envases, botellas, etc.), pudiendo pasar por contacto directo al alimento. En el caso de los parabenos, su riesgo reside en que son usados como conservantes de alimentos frente a la aparición de mohos, por lo que también entran en contacto directo con el alimento. Las dioxinas, también se usan para crear plásticos de uso alimentario y, además, también para fabricar pesticidas, por lo que su vía de exposición con los alimentos consta de un abanico más amplio.

¿Cómo evitar que nuestras hormonas se vean afectadas por los disruptores endocrinos?

Por ende, la principal medida que nosotros podemos adoptar es evitar que estas sustancias lleguen a estar en contacto con el alimento que nosotros vamos a ingerir, pero ¿cómo lo hacemos? Aquí van algunos consejos o tips:

  • Cambiar tuppers, botellas y utensilios de plástico por aquellos que sean de madera o de cristal. 
  • No calentar nunca los envases de plástico en el microondas, puesto que el calor puede favorecer el traspaso de estas sustancias al alimento todavía aún más. 
  • Evitar comprar alimentos con envases plásticos. En el caso de la fruta y la verdura debemos recordar que no es necesario un envase protector cuando la compramos puesto que llevan su envoltorio natural, la piel.
  • Lavar muy bien los alimentos, especialmente la fruta y verduras antes de su consumo, a ser posible, desinfectar con algunas gotas de lejía.
  • Reducir el consumo de productos enlatados ya que el envase de lata suele estar recubierto con una fina capa plástica en el interior que libera BPA. 
  • Evitar dar a tu hijo envases y utensilios de plástico como tenedores, vasos o platos, optando por el acero o la cerámica como material alternativo.

 

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Referencias bibliográficas

  • Andrade-Ribeiro A.L.F.A., Pacheco-Ferreira A., Nóbrega da Cunha C.L. y Mendes-Kling, A. (2006) Disruptores endocrinos: potencial problema para la salud pública y medio ambiente. Revista biomédica, 17: 146-150.
  • Arvelo F., Sojo F. y Cotte, C. (2016). Contaminación, disruptores endocrinos y cáncer. Investigación clínica, 57(1): 77-92.
  • Fernández M.F. (2015) Exposición a policlorobifenilos y efectos a largo plazo. Revista de salud ambiental, 15 (especial congreso): 65-85.
  • Fortoul Van der Goes, T.I. (2017) ¿Qué está pasando? Revista de la Facultad de Medicina de la UNAM, 60 (4): 1-5.
  • González A.R. y Alfaro Velásquez J.M. (2005) Nuevos disruptores endocrinos: su importancia en la población pediátrica. Iatreia, 18(4): 446-456.
  • Mendiola J., Fernández M.F., Nadal A., Olea N., Tena-Sempere M. y Torres-Cantero, A.M. (2014) Alteradores endocrinos y desórdenes metabólicos y reproductivos: perspectivas futuras. Revista de Salud Ambiental, 14(1): 1-7.
  • Rivas A., Granada A., Jiménez M., Olea F. y Olea N. (2004) Exposición humana a disruptores endocrinos. ECOSISTEMAS-Revista científica y técnica de ecología y medio ambiente, 13(3): 7-12.

 

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Paloma Fortes
Dietista-Nutricionista. Graduada en Nutrición Humana y Dietética por la Universidad de Granada (UGR). Actualmente curso un Máster en Nutrición Clínica, también por la UGR. Amante de la música, el deporte y, cómo no, de la nutrición. Aunque lo que siempre me gustó fue la nutrición deportiva, a lo largo del Grado empecé a desarrollar un mayor interés por la nutrición clínica y, especialmente, por los Trastornos de la Conducta Alimentaria. Mi motor de actividad es promocionar una vida activa y una mayor consciencia de la repercusión que tiene la alimentación en nuestra calidad de vida. Estoy dispuesta a acabar con el tópico "dieta = sacrificio".

5 COMENTARIOS

  1. ¿Y de la leche, la carne, la soja, los perfumes, el champú, etc. no hablamos? Me parece que habría que hablar más claro sobre la “contaminación” hormonal que sufrimos y que parece no importar hasta que no te enfermas.

    • Buenas Tania, agradezco tu observación y estoy de acuerdo con ello. Sin embargo, también me gustaría puntualizar que el tema de los disruptores es un campo que abarca muchísima información y que, como es evidente, en un artículo no se puede hacer referencia a todo ello. Gacias. Un saludo.

  2. al leer la noticia me he asustado muchísimo, puesto que no lo había oido antes. lo mejor es consumir comprando al dia las proteinas, no congelados, y los yogures,,,? estoy muy desorientada y asustada,, podrías darnos pistas para elegir bien los productos a consumir.?
    Muchas gracias

    • Hola Luisa, gracias por tu interés. Respondiendo a tu pregunta, lamentablemente vivimos en un mundo de derivados del petróleo generalmente tóxicos, por lo que evitar completamente su exposición se nos hace un poco complejo. No obstante, mi intención con este artículo no es sembrar el terror ni mucho menos, sino dar a entender que esta exposición la podemos menguar, refiriéndome a la comida, que es mi ámbito de trabajo y de lo que entiendo. Podemos empezar evitando reutilizar mucho lo plásticos y evitando también someterlos a altas temperaturas (a mayor temperatura, mayor es el traspaso de BPA al alimento), moderar el consumo de conservas enlatadas, optar botellas de vidrio, ir dejando de lado los alimentos procesados y optar por alimentos frescos/a granel. Son gestos muy pequeños que producen un efecto beneficioso en gran medida. De todas formas, y para no explayarme mucho, indagando un poco en internet podrás encontrar la nomenclatura que suelen llevar los envases de plástico en función de su composición, por lo que a la hora de comprar te resultará más fácil para elegir materiales menos perjudiciales. Espero haberte servido de ayuda. Un saludo!

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