Después de la reciente manifestación por la lucha de la inclusión del dietista-nutricionista en la sanidad pública que tuvo lugar en Madrid, he estado pensando en varias cosas, como por ejemplo, quién trabaja en nutrición en este país, quién no trabaja y el por qué.

Quién trabaja

La respuesta es bien sencilla, trabajan los que tienen consulta propia, es decir, los que han tenido la oportunidad, poderoso caballero Don Dinero, de montarse algo por su cuenta y de esa forma poder desarrollar lo aprendido durante 3-4 años. Pero esto no acaba aquí, porque ahora resulta que lo aprendido con tanto esfuerzo en la carrera, resulta en su mayoría información inútil, carente de evidencia u obsoleta. Así es la cruda realidad. Para ello, los que realmente sienten interés por la profesión, asisten a cursos asiduamente a los que tienen que abonar no baratas tarifas, compran libros, están suscritos a revistas, y pagan religiosamente su cuota al colegio o asociación correspondiente.

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Por otro lado, a nivel público, en un hospital o centro de salud, puedes encontrar a diferentes profesionales sanitarios, cada uno de ellos intentando cubrir la necesidad de un dietista-nutricionista a su manera. Los métodos son varios, desde hojas anticuadas de dietas de 1500, 1800, 2000 para diabéticos o no diabéticos; consejos de la abuela, recomendaciones que quedaron años atrás y mitos, tan difíciles de desarraigar entre la gente. Con suerte, en algún hospital habrá algún dietista, en alguna cocina, pero que en su mayoría, no es lo escuchado que debiera.

Sinceramente, podría seguir numerando quien trabaja, desde famosillos a gente que realiza un curso online por un módico precio, pero dejémoslo aquí.

Quién no trabaja

No trabajan como dietistas-nutricionistas o técnicos los que no han tenido la oportunidad en España, los que no tienen ingresos para montarse una clínica por su cuenta, los que ni siquiera pueden abonar la cuota trimestral a su correspondiente colegio para acceder a algunas pocas ofertas (anuncios para trabajar al menos un día a la semana, ¡oh! ¡gracias!) o los que  carecen de experiencia (que paradójico), sin contar todos aquellos que se han visto obligados a emigrar para tener una vida más digna, lejos de sus sueños de ejercer la profesión para la que un día se prepararon en su país y cada vez más cerca de ejercerla en otro (con muchísimo esfuerzo) o simplemente, cambiar de rumbo.

¿Qué pasa mientras tanto?

obesidad pobreza

Pasa que España encabeza la lista de países con obesidad, que si necesitas a un nutricionista, tienes que pagar. ¿Quién tiene dinero para pagar a un nutricionista cuando además tenemos una tasa de paro tan alta?

Pasa que algunos de los que estudiaron no pueden ejercer, que España se gastó un dinero en ellos que no verá sus frutos, porque ¿quién va a contratar a un nutricionista y en dónde?

Pasa que los que quieren o quisieron seguir estudiando y doctorarse, tuvieron la oportunidad siempre y cuando los gastos corrieran de su cuenta, porque tampoco hay dinero para investigar, pero ¿quién va a pasarse 4-5 años investigando sin recibir nada a cambio? Hablamos de una persona que acabaría con 30 años viviendo bajo el abrigo de sus padres, ¿es eso calidad de vida?

Pasa que no solo nos encontramos con una Sanidad Desnutrida, nos encontramos con una España Desnutrida en donde hay problemas de salud causadas en su mayoría por los hábitos de alimentación y el sedentarismo, no hay suficientes profesionales a nuestro alcance para poder consultar, no hay educadores en los colegios e institutos que formen a los padres y a los niños sobre cómo y qué comer de una manera saludable, incluso con reducidos y precarios presupuestos.

¿Podemos hacer entre todos que esto cambie?

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5 COMENTARIOS

  1. Muy, pero que muy bueno tu artículo, me he sentido muy identificado; yo fui de las primeras promociones y tuve que buscarme la vida en otras cosas (atención al cliente, sector seguros) hace 12 años no había ni blogs (o no era muy conocido), necesitaba independencia económica y no pude montar nada ni seguir estudiando. Las entrevistas con Naturhouse o alguna farmacia fueron desastrosas, con mucho menos sueldo que en atención al cliente, con fines de semana, coche y gasolina propios, sin cobrar por la consulta sólo por los productos que además son casi siempre innnecesarios. En fin un desastre, a ver si las cosas cambian, yo intento estar al día, porque encima ahora muchas cosas son al revés que cuando estudié..
    Un abrazo fuerte.

  2. Cuando acudí al médico de cabecera por problemas continuados de hipercolesterolemia, no sólo me diagnosticó como hipocondríaca (literal: la paciente refiere miedo a padecer hipercolesterolemia) con un nivel de colesterol de 265 según último análisis, sino que me sugirió ponerme a dieta.

    Mido 166cm y peso 54kg.

    Y me sugirió hacer dieta. Ese es el nivel. Para llorar. Me quitó el pan del desayuno (me hago mi propio pan integral con harinas ecológicas y semillas), y me dijo que eso de comer una onza de chocolate (90% negro) de vez en cuando (una o dos veces por semana) era muy mal hábito. Por supuesto sigo desayunando pan, que desayunar fruta sólo me hacía pasar mucho hambre. Por mucho que sea un hidrato, tendré que comer cereales, digo.

    Desistí de volver cuando me dijo que también podía tomar yogures de esos de danone.

  3. Ahora descubro este genial y triste artículo, con el cual me veo identificada. Soy de la 2a promoción de mi facultad, estudié con unas perspectivas que nada tenían que ver con la triste realidad que aguardaba tras graduarnos…no hay salidas laborales para lo que te has esforzado estos años! Trabajé en un centro NH, como dietista, nada satisfactorio, pero al menos cerraba la puerta de la consulta y podía hablar de nutrición y hábitos saludables, aunque nunca pudiera terminar una sesión sin tener que encasquetar los dichosos complementos, y rezando para que se los llevaran, porque sabía que al terminar la jornada el jefe iba a preguntar sobre la venta del día, poniendo en el entredicho SIEMPRE mi labor profesional. Intento seguir actualizada, y cuando encuentro un curso con un coste adecuado a mis escasos ingresos, lo hago, con la desilusión de saber que no voy a ser capaz de encontrar un trabajo de nutricionista, porquedesgraciadamente, no tenemos lugar.

  4. jopee iba a estudiar el ciclo superior de dietetica, puesto que soy maestra de primaria y tengo escasas oportunidades de ejercer la profesión para la que estudié… pero después de leer este articulo no me apetece perder ni tiempo, ni dinero.

  5. Ojalá hubiera leído esto antes de haberme chupado 4 años de carrera. Recién graduada con un expediente brillante. Después de trabajar para pagarme los estudios que tuve que hacer fuera de casa porque en mi ciudad no impartían el grado, de quedarme estudiando hasta las 3 de la mañana. Me encuentro con que nadie nos da una oportunidad de trabajo, lo único que quieren es que vendas suplementos; y además más de la mitad de lo que has estudiado en la universidad está tan desfasado… Me siento estafada, sinceramente.

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