Suplementación y embarazo

suplementación y embarazo

El embarazo comporta un aumento de las necesidades energéticas a causa de los cambios físicos, fisiológicos y bioquímicos propios del estado. Este aumento de las necesidades energéticas de la madre es debido a que durante el periodo de embarazo se deben satisfacer las demandas metabólicas que conllevan la formación del embrión y el feto. Además, durante la gestación se debe garantizar la acumulación de reservas necesarias para el periodo de lactancia1.

En general y si no existe ningún tipo de patología, tanto antes, como durante y después del embarazo, la mayor parte de las necesidades de vitaminas y minerales se cubren con una dieta variada y equilibrada. Sin embargo, los suplementos vitamínicos pueden contribuir a satisfacer los requerimientos aumentados de determinados nutrientes en según qué situaciones.

El papel del ácido fólico durante el embarazo

Una vitamina que se recomienda en todos los casos es el ácido fólico. La vitamina B9 o ácido fólico se encuentra de forma natural en los alimentos, en concreto en los vegetales de hoja verde oscura como pueden ser las espinacas, el brécol, acelgas, espárragos…etc.

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Según la última guía de alimentación saludable2 de la Sociedad Española de Nutrición Comunitaria, es necesario en todas las mujeres embarazadas o que estén pensando en quedarse embarazadas un aporte extra de ácido fólico de 400 µg diarios especialmente antes de la concepción, al menos 1-2 meses3, para evitar malformaciones a nivel del tubo neural en el feto. En el caso de ser una mujer con antecedentes de defectos del tubo neural, mujeres que han tenido un hijo anterior con defecto del tubo neural, diabéticas o pacientes que están tomando anti convulsionantes, la suplementación es más estricta llegando a recomendarse una dosis diaria de 5mg de ácido fólico3.

¿Son necesarios otros suplementos durante el embarazo?

En caso de déficit de minerales o vitaminas, el médico o nutricionista determinará la necesidad o no de otras suplementaciones.  Algunos de los minerales con más probabilidad de ser deficitarios son el hierro, el yodo o el calcio.

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Hierro

La causa más común de anemia durante el embarazo se produce por falta de hierro, puesto que los requerimientos se ven aumentados durante la gestación3. Por ello, es importante que se realicen diferentes análisis de sangre a lo largo del embarazo. No obstante, no existe evidencia suficiente para recomendar la suplementación sistemática de hierro en mujeres que no padecen anemia1.

Los casos en que se recomienda suplementación son:

  • Ingesta inadecuada del mineral procedente de la dieta.
  • Embarazos múltiples.
  • Ferropenia materna durante la gestación.
  • Hemorragias útero-placentarias.

Yodo

Una deficiencia de yodo grave y moderada durante el embarazo y la lactancia, afecta a la función tiroidea de la madre y del neonato, así como al desarrollo neuropsicológico del niño.

Diferentes estudios realizados en España avalan que la mayoría de las mujeres en la etapa de gestación o lactancia tienen una deficiencia de yodo1. Se recomienda la utilización de sal yodada en población general y el consumo de pescados blancos y azules, a fin de prevenir un posible déficit de yodo durante el embarazo4.

La  suplementación con yodo durante el embarazo y lactancia debería ser selectiva, no poblacional y solo debería prescribirse a mujeres con alto riesgo de ingesta insuficiente de yodo o de desarrollar disfunción tiroidea en estas etapas1.

Calcio

En el caso del calcio es necesario un aporte extra de este mineral, ya que el feto capta 200-250 mg al día durante el tercer trimestre de embarazo. Las principales fuentes de calcio en los alimentos se encuentran en la leche, yogur y queso, por lo que se recomienda un consumo de 3-4 raciones diarias en embarazadas y 4-6 raciones en mujeres lactantes2.

No existen ensayos que prueben que los suplementos de calcio durante el embarazo ofrezcan algún beneficio para la salud ósea de la madre o del feto. Por otro lado,  se recomendarán únicamente en gestantes de riesgo para disminuir la incidencia de hipertensión y preeclampsia1 o bien a personas que la ingesta diaria de calcio no sea suficiente para cubrir las necesidades aumentadas durante el periodo de gestación y lactancia.

En el mercado existen complementos nutricionales que pueden ser necesarios en según qué situaciones durante el embarazo, pero es importante tener en cuenta que su suplementación debe ser prescrita con el criterio científico de un médico y/o nutricionista.

Bibliografía

  1. Martínez Suárez V, Dalmau Serra J, Moreno Villares JM. Pediatrician and nutritional recommendations during pregnancy and lactation. Acta Pediatr Esp. 2015.
  2. Dapcich V, Salvador G, Ribas L, Pérez C, Aranceta J, Serra L. Guía de la alimentación saludable. Senc  2004:105.
  3. Puerperio G de trabajo de la G de práctica clínica de atención en el embarazo y. Guía de práctica clínica de atención en el embarazo y puerperio. Guías Práctica Clínica en el SNSAETSA 2011/10. 2014.
  4. Dirección general de salud pública de Asturias. Recomendaciones acerca de la nutrición con yodo en la etapa preconcepcional , el embarazo y la lactancia. 2015.
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