Acabamos de estrenar la primavera y a pesar del buen tiempo, las horas de luz y vislumbrar a lo lejos las vacaciones estivales, son muchas las personas que con el cambio de estación se sienten cansadas, o decaídas, es lo que se conoce como astenia primaveral.

La astenia primaveral no es una enfermedad como tal, incluso muchos médicos dudan de su existencia porque no se ha podido demostrar científicamente. Lo que sí que es cierto es que cuando llega la primavera suelen presentarse un conjunto de sensaciones que pueden ir desde la fatiga física a la mental, con somnolencia diurna o incluso falta de memoria. Algunos expertos opinan que estos síntomas se deben a una adaptación del cuerpo al cambio horario, al aumento de la temperatura o a tener más horas de luz. Estos cambios alteran la regulación de algunas hormonas que pueden afectarnos al sueño, la sensación de hambre o el humor.

primavera astenia

Si estos días sueles sufrir algunos de los signos de la astenia primaveral, te damos 5 consejos para combatirlos:

  1. Procura tener un ritmo de horarios regular. No te dejes llevar por las horas de luz, intenta levantarte y acostarte más o menos a la misma hora, mantener los horarios de las comidas, ¡incluso la cena! Aunque cenes de día, piensa que la hora fisiológica ideal para cenar son las ocho de la noche.
  2. Dormir suficiente es esencial. Lo ideal es dormir entre 7 y 8 horas, y para poder tener un sueño reparador, reduce el consumo de estimulantes como las bebidas de cola, el té o el café.
  3. Practicar ejercicio moderado ayuda a liberar el estrés, y si puede ser al aire libre mucho mejor, así también aprovechamos el contacto del sol con la piel y estimulamos la producción de vitamina D. Lo más recomendable es que hagas deporte entre 3 y seis horas antes de acostarte, si no podría perjudicarte el sueño.
  4. Una buena hidratación siempre es beneficiosa para el cuerpo. Se recomienda beber entre 1,5l y 2l de agua al día, especialmente en época de más calor.
  5. La alimentación juega un papel clave en nuestra salud. Cualquier déficit nutricional puede agravar la sensación de fatiga. Así que es aconsejable mantener una dieta equilibrada que aporte todos los nutrientes necesarios:
    1. Rica en frutas y verduras. Son ricas en agua, fibra, vitaminas, minerales y sustancias antioxidantes.
    2. Aumentando el consumo de pescado. Ricos en proteínas y bajas en grasas.
    3. Tomando suficientes cereales (preferiblemente integrales), legumbres y tubérculos. A veces en esta época aumentan los planes de “operación biquini” en las que hay un déficit energético exagerado que nos deja sin energía.
    4. Un puñadito de frutos secos al día. Nos aporta grasas saludables y antioxidantes.
    5. Hacer especial hincapié a los alimentos ricos en vitamina C. Se ha comprobado que consumir cantidades suficientes de esta vitamina esencial disminuye la sensación de cansancio y fatiga. Los alimentos más ricos son verduras en crudo como los pimientos o el tomate, y frutas como los cítricos o en especial el kiwi. Piensa que si tomas cada día un kiwi verde como el Zespri Green, ya tienes los requerimientos de vitamina C cubiertos.
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