¿Qué son los alimentos funcionales?

Los alimentos funcionales son aquellos que los avances científicos van descubriendo y nos proporcionan efectos beneficiosos para la salud más allá del conocido punto de vista nutricional básico. No constituyen un grupo de alimentos como tal, sino que resultan de la adición, sustitución o eliminación de ciertos componentes a los alimentos habituales, se incluyen no sólo los productos manufacturados, sino también ciertos alimentos tradicionales (aceite de oliva, tomate, legumbres, etc) que contienen componentes con otras propiedades beneficiosas para la salud.

La industria alimentaria está realizando una fuerte inversión en el desarrollo de este tipo de productos, que se refleja en el aumento de su presencia en los lineales del supermercado. Esta presencia surge como respuesta a una creciente preocupación de la población por tener una alimentación adecuada y por la creciente asociación entre alimentación, salud y belleza.

Trayectoria histórica de los nuevos alimentos.

La primera reseña histórica de los alimentos funcionales viene de Japón donde en la década de los 80 se comenzó la investigación y se propuso el término de alimentos saludables para uso específico, en inglés Foods for Special Health Use (FOSHU). Este concepto expone por primera vez la existencia de “alimentos con efectos específicos sobre la salud” y en consecuencia, la población se puede beneficiar de su consumo.

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La expansión de los alimentos funcionales fue inmediata y alcanzó los EEUU, donde gozan de una gran popularidad. El papel de la Food and Drug Administration (FDA) ha sido decisivo para que la industria y el público tengan un marco legal que verifique ante todo la seguridad alimentaria de los productos ofertados. Otros países donde los alimentos funcionales han logrado posicionarse en el mercado y son usados ampliamente por la población son Canadá, Australia y Nueva Zelanda.

En lo que se refiere a Europa, la introducción de los alimentos funcionales no ha estado exenta de polémica. La principal razón de esta situación ha sido la falta de regulación específica en la materia.

Definición de alimento funcional.

Uno de los principales retos a los que se enfrenta la ciencia de los alimentos funcionales es la ausencia de una definición de los mismos. Este vacío conceptual ha generado una gran confusión de términos, que han sido aprovechados por algunas empresas de alimentación en sus labores de marketing.

Hasta la fecha el concepto de alimento funcional de mayor aceptación es el emitido por el ILSI Europe en el año 1999 en el documento de consenso FUnctional FOod Science in Europe (FUFOSE). La definición del ILSI establece que un alimento puede ser considerado funcional si se ha demostrado de manera satisfactoria que posee un efecto beneficioso sobre una o varias funciones específicas en el organismo, más allá de los efectos nutricionales habituales, siendo esto relevante para la mejoría de la salud y el bienestar y/o la reducción del riesgo de enfermar.

Es importante destacar que los alimentos funcionales han de seguir siendo, ante todo, un alimento, por lo que no se consumirán en forma de píldoras, cápsulas, polvos, etc. Hay que tener en cuenta que los alimentos funcionales deben demostrar sus resultados en cantidades que puedan ser normalmente consumidas en la dieta, por lo que tendrían que formar parte de un patrón normal de alimentación. Lo importante, en cualquier caso, es que el alimento posea algún efecto beneficioso definido sobre una función o varias funciones orgánicas.

>> En resumen, un alimento funcional, es aquel que, aparte de su papel nutritivo básico desde el punto de vista material y energético, ha demostrado científicamente que es capaz de proporcionar un beneficio adicional para la salud o bienestar y ejercer un papel preventivo al reducir los factores de riesgo que provocan la aparición de enfermedades. Así sucede por ejemplo con las frutas y verduras, cuyos flavonoides neutralizan los radicales libres de la oxidación. <<

Según el ILSI, un alimento funcional puede ser:
  • Un alimento natural.
  • Un alimento al que se le ha agregado o eliminado un componente por alguna tecnología o biotecnología.
  • Un alimento donde la naturaleza de uno o más componentes ha sido variada.
  • Un alimento en el cual la biodisponibilidad de uno o más de sus componentes ha sido modificada.
  • Cualquier combinación de las anteriores posibilidades.

«Este tipo de alimentos deben consumirse dentro de una dieta sana y equilibrada, formando parte de un patrón normal de alimentación».

Alimentos funcionales como componentes inmunomoduladores.

En la relación nutrición-inmunidad, los alimentos funcionales cobran un interés especial, ya que hay evidencia científica de la modulación que ejercen sobre el sistema inmunológico, al incrementar la actividad fagocítica de monocitos y granulocitos, y aumentar los niveles de células secretoras de anticuerpos.

La capacidad inmunomoduladora de determinados ingredientes, tanto de nutrientes como de los denominados “no nutrientes”, más estudiados en la inmunonutrición y aptos para la inclusión en un alimento funcional son:

  • Probióticos.
  • Prebióticos.
  • Simbióticos.
  • Grasas.
  • Aminoácidos.
  • Micronutrientes: vitaminas y minerales.
  • Fitoquímicos.
Áreas de aplicación de los alimentos funcionales.
  • Crecimiento y desarrollo de la primera infancia.
  • Regulación de los procesos metabólicos básicos.
  • Defensa contra el estrés oxidativo.
  • Fisiología cardiovascular.
  • Fisiología gastrointestinal.
  • Rendimiento cognitivo y mental, incluidos el estado de ánimo y la rapidez de reacción.
  • Rendimiento y mejora del estado físico.
Bibliografía.
  • Monografía. Alimentos funcionales. Aproximación a una nueva alimentación. IUTCAM, Instituto de Nutrición y Trastornos Alimentarios. Salud Madrid. Edición: Dirección General de Salud Pública y Alimentación.
  • Alimentos Funcionales. Para una alimentación más saludable. Madrid. SENC, 2005. Cadaval A; Artiach B; Garín U; Perez C; Aranceta J. Nutricioncomunitaria.org
  • Alimentos Saludables y de Diseño Específico. Alimentos Funcionales. Coordinadores: Juárez M; Perote A. Instituto Tomás Pascual Sanz para la nutrición y la Salud. Ed. IM&C S.A. Madrid.
  • EUFIC. European Food Information Council. Eufic.org
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