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Entrevista a Macu Higueras, autora de «Tengo un horno y sé como usarlo en 30 minutos»

No todo el mundo puede entrevistar en Sant Jordi (día del libro) a una autora que acaba de publicar su primer libro y que además es su amiga. Yo sí, y aquí lo tenéis:

Macu Higueras es las manos, la pluma y la cámara detrás del blog Tengo un horno y se cómo usarlo y desde hace poquito también detrás del libro Tengo un horno y sé como usarlo en 30 minutos. Aunque hace poco se nos ha mudado algo lejos, Macu sigue formando parte del grupo de bloggers gastronómicos mallorquines (sí, yo cuento como blogger gastronómica, eso decidieron hace ya tres años y lo mantienen 😉 ) aunque ahora solo la vemos cuando viene de visita la seguimos queriendo igual y estamos muy orgullosos de su libro, casi como si fuera nuestro.

Las fotos que ilustran esta entrevista están hechas por otra blogger mallorquina: Caty Pol de Circus Day que me las ha cedido desinteresadamente ¡Muchas gracias Caty!

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Últimamente estamos viviendo un boom de blogueros de cocina que sacan su propio libro de recetas, sin embargo el tuyo se desmarca del cuquismo imperante y aspira a ser práctico además de mono, pero ¿las recetas son tuyas o las has copiado de libros de otros?

Las recetas son mías, pero realmente es difícil decir que una inventa nada en cocina, o al menos, es difícil para mí. Sí te puedo decir que las he ideado, planeado y hecho yo. Pero realmente en muchos casos una termina haciendo versiones de cosas que le han gustado, o que se han hecho en casa toda la vida, o cogiendo una idea de aquí y de allá y modificándola hasta terminar con la que resulta más completa. Nadie puede atribuirse el mérito de haber inventado un asado, o un tiramisú. Obviamente, yo no lo he inventado. Lo que he hecho son recetas mías, de principio a fin, que no he copiado de otras fuentes. Para mí era importante, porque no veo el valor añadido en publicar recetas de otros, aparte de los problemas evidentes respecto a uso de propiedad intelectual que eso pueda implicar.

Eres también la autora de las fotografias del libro, así que queremos una confesión: si hacemos las recetas ¿nos van a quedar igual que en las fotos o es puro photoshop?

Realmente no es photoshop, -entre otras cosas porque no sé ni usarlo. Sí están corregidos los brillos, mejorado algún encuadre, pero poco más, la verdad. Las fotos dan una idea aproximada de cómo quedará el plato y me parece interesante que cada plato tenga su foto. Yo tengo una memoria muy visual y tengo auténticos problemas para recordar recetas que he leído en libros de cocina sin fotos. O simplemente, esos que sólo incluyen foto de algunas recetas. Soy incapaz de volver a buscar las que no he visto. Aunque al leerlas me parecieran interesantes, no las retengo. Tener la foto te da idea del resultado y pistas sobre si lo que tú haces tendría que quedar así o no. Pero aparte de eso, veréis que las fotos no tienen truco ni cartón. A lo mejor no te apetece perder mucho tiempo con la presentación, pero las presentaciones para el libro son muy, muy sencillas, muy limpias, destacando el plato por encima de todo, porque al final, estamos hablando de comida y el plato es la estrella.

Y lo de los 30 minutos ¿es cierto o es marketing? ¿son 30 minutos para cocineros nivel no-sé-como-narices-se-enciende-el-horno o 30 minutos siendo cocinero nivel abuela?

No, no hay nada de marketing en el libro sobre los 30 minutos. De hecho, esta es la idea original que quería usar, y cuando vi otro libro de un cocinero inglés estrella de la tele con esta misma idea cuando ya tenía el proyecto avanzado, me pareció lo más natural del mundo. Si algo tenía claro es que éste era un libro para gente que no tiene tiempo. Mi idea mental era la de mí misma hace unos años, llegando a casa agotada después de un día larguísimo o de una semana agotadora, y llamando directamente a la pizzería o al chino de turno. El tiempo de espera es el mismo, y en algunas recetas, ni siquiera llega a esos 30 minutos. Sobre el nivel de cocina, realmente no hace falta saber casi nada. Las técnicas son muy, muy sencillas: es, sobre todo, un repertorio de ideas para cuando crees que no tienes nada para preparar algo rico, rápido y medianamente equilibrado.

tengo un horno y se como usarlo

En tu trayectoria como bloguera y ahora como autora del libro, siempre ha estado presente una preocupación por la vertiente nutricional de tus recetas, empezaste a reducir las bombas azucarocalóricas con las que os pervertís todos los gastro-bloggers (vamos a admitirlo) y a aumentar la presencia de platos llenos de verduras y lo que llamamos «cocina ligera», y aunque una vez me dijiste que una tarta de chocolate atrae muchos más visitantes que una ensalada, parece que no te ha ido mal del todo ¿sigues pensando lo mismo? ¿que consejo les darías a otros blogueros que quieran rehabilitarse de lo suyo?

Lo de ir bien o mal es muy relativo. El blog es un proyecto totalmente personal que a mí no me reporta ningún beneficio económico. Es un hobby y como tal, tuve una primera temporada en la que estuve deslumbrada con las técnicas, particularmente de repostería y panadería. En ese momento, yo estaba aprendiendo por mi cuenta y haciendo por primera vez panes, masas levadas, brioches, helados… y lo que hacía (y sigo haciendo) es compartir mi propio proceso de aprendizaje. Así que después de un año, más o menos, toda la familia estaba saturada de esto, y particularmente, yo. Porque todo lo que aparece en el blog es real, y se come en casa. Y como mi abuela me enseñó, la comida no se tira. Total, que hubo un momento en que me paré y pensé que realmente no importa lo divertido que sea un hobby, si estaba teniendo impacto en mi peso, y en mis hábitos, y en los de mi familia, a mí, simplemente, no me compensaba. Me encanta el chocolate, y lo seguirás viendo en el blog, pero de una manera ocasional, igual que las tartas o los bollos. La idea principal es ser simplemente coherente. No se trata de hacer un alegato de la delgadez, pero de verdad que me parece perverso promover ese tipo de recetas como algo habitual para hacer y comer en casa a menudo. Y sí, es verdad que a la gente le apetece más eso, pero realmente, si una ventaja tiene el que el blog sea solo un hobby es que los contenidos solo los fijo yo. Así que si lo que hago ahora le interesa a menos gente, realmente no me preocupa. Nunca he tenido ningún objetivo, no tengo ninguna meta, no me van a pagar más por ello… pero el resultado final tendrá mucha más coherencia, espero.

Siguiendo con el tema (es lo que tiene que te entreviste una dietista), siendo madre trabajadora con poco tiempo libre, pero preocupada por que tu familia lleve una alimentación saludable ¿crees que tener cierta solvencia ante los fogones es imprescindible para comer sano? ¿abogarías porque se les diera a los niños clases de cocina y alimentación equilibrada en el cole?

Tener cierta solvencia en los fogones es una herramienta muy útil para la vida, en general. Si además entiendes los grupos de alimentos e intentas hacer las cosas con lógica, es una herramienta mucho mejor. No sé si hace falta en el colegio, porque hay muchas cosas que tampoco se aprenden en el colegio, que también son muy útiles (como a organizar tus finanzas personales, por ejemplo, que no tienen tanto impacto en tu salud, pero que también es una habilidad muy útil que nadie nos enseña). Lo que yo veo es una gran diferencia entre este momento y mi propia infancia. No solo porque mi madre preparaba comida casera para comer y cenar en casa, sino porque la cantidad de comida preparada y de chucherías disponibles se ha multiplicado exponencialmente. A mí personalmente, me parece que es otro aspecto más de los que hay que educar como padres ahora que probablemente en otro momento era menos complicado, porque el entorno ayudaba más.

Hace unos meses cambiaste Palma por Belfast, ¿cómo llevas ese cambio gastronómicamente hablando? ¿ya desayunas porridge?

Lo del porridge todavía no ha llegado, pero si algo he aprendido cocinando es que no estoy cerrada absolutamente a nada. No soy nada talibán con la comida. Me da igual destrozar una receta y hacer algo que pondría los pelos de punta a los puristas. Si me gusta, lo repetiré, si no, a otra cosa, y aquí no ha pasado nada. Por eso jamás diré que sé hacer una paella. Yo hago arroz en paella y está rico, en casa nos encanta, pero con tanto experto reivindicando la pureza (y somos muy dados a eso, no nos engañemos), no se me ocurriría ni mencionarlo.

Pero volviendo a tu pregunta, que me voy por las ramas, he notado un cambio abismal. No es la primera vez que vivo fuera de España, ya había vivido varios años en otros países europeos, pero yo creo que esta vez me ha impresionado más porque es la primera vez que me he tenido que adaptar a la comida y al ritmo de aquí. Antes había vivido fuera sin niños, así que básicamente los horarios y el tipo de comida los adaptaba y apenas noté el impacto. Cuando cambias de país con niños y sus horarios de colegio y sus ritmos marcan los tuyos, necesariamente tienes que cambiar todo.

Pero ademas de ese cambio de horarios, (sí, como un lunch rápido a la 1 y cenamos a las 7.30 o las 8 como muy tarde), ha habido dos cosas que me han llamado mucho la atención. Por una parte, es la primera vez que reparo en el hecho de que en España tenemos toda una cultura, un auténtico ritual cultural y social asociado a la comida. Y si he reparado en ello es por comparación. Aquí, por primera vez, he visto que la comida para la mayoría de la gente es simplemente una rutina más, una forma de matar el hambre, como un hábito higiénico. Uno come igual que se ducha o se lava los dientes, porque tiene esa necesidad. Punto. Solo así puedes ver como normal lo de comer en tu puesto de trabajo, sin levantarte de delante del ordenador, o comer caminando, sin parar para comer. Eso explica también una profunda falta de cultura gastronómica, y no me refiero a que la comida inglesa o irlandesa sea peor que otras, en absoluto. Lo que pasa es que ahora entiendo cuando ves master chef, o simplemente blogs de cocina en inglés y te horrorizas porque cocinar para mí nunca ha sido poner cosas juntas en una cazuela o en un plato.

La cocina tiene sentido, viene de una tradición, hay técnicas, texturas, combinaciones, no sé…. pero cuando careces de cultura gastronómica, todo lo que llene la barriga vale, y no, eso no es cocinar.

De la misma forma, esta falta de cultura gastronómica se refleja en el gusto por los sabores de una intensidad insoportable. No sé si es la causa o la consecuencia, pero el paladar también se educa. Y cuando no está educado no tiene capacidad para apreciar sutilezas. Ya digo que no sé si es la causa o la consecuencia. En este entorno no es fácil andarse con sabores sutiles, cuando cualquier cosa que no esté tremendamente especiada y sea picante no encuentra un público muy entregado. Y así volvemos a la mezcla de cultura gastronómica y producto. Yo echo mucho de menos el pescado, el buen pescado. Pero por ejemplo, el cordero local no tiene nada que envidiar al nuestro, en absoluto, pero siempre lo encuentras preparado igual, en esa especie de cocina „internacional“ que no es representativa de ninguna parte.

Asi que por una parte lo que hay es una cultura gastronómica que no tiene nada que ver con la nuestra, con muy poca sutileza y una relación con la comida totalmente distinta, pero por otra parte, y este es el otro aspecto que quería destacar, hay una sobreabundancia de comida preparada disponible que, en ocasiones, hace que cocinar (si entendemos que eso es algo más que encender el horno y poner en el la bandeja ya preparada como viene de la tienda) sea un auténtico acto heroico.

Los horarios son terribles, no ayudan en absoluto, y la comida preparada no es solo una cuestión de que ahorre tiempo al cocinar en sí mismo, es que ahorra muchas otras tareas asociadas: no tienes que planificar un menú de antemano, no tienes que tener en la cabeza el control de lo que tienes y lo que te falta al hacer la compra, no tienes que preocuparte de si te caben o no los ingredientes en la despensa, no tienes que preparar, lavar, cortar, usar vajilla que luego has de limpiar y recoger. Simplemente, abres un paquete, lo pones en el horno, o en el microondas y ya está. No es el hecho en si de preparar la comida. Es todo lo demás. Así que aquí, realmente, cocinar con productos frescos es una auténtica tarea de héroes en muchas ocasiones.

Pero no, no se trata de que en casa como en ningún sitio, para mí, sobre todo, está suponiendo una interesante observación sociológico-gastronómica, si la podemos llamar así.

¿Qué ingredientes mallorquines estas echando de menos? ¿y alguno nuevo que hayas incorporado y se esté haciendo un hueco en tu cocina? (NOTA: si lloriqueas un poco, los de Quely te mandan paquetones de galletas al otro lado del mundo a cambio de un tweet )

Las quelitas, desde luego. Para los que no son mallorquines es difícil de entender y de explicar, pero han dejado un hueco muy grande en nuestros estómagos…. yo las usaba mucho como comodín con mis hijas, porque las podía llevar encima para los ataques de hambre sin que se estropearan, y me parecen mucho mejor que la bollería o cualquier otra cosa que se puede comprar en un momento. Y aunque no es estrictamente mallorquín, hemos descubierto que el Colacao y el tomate frito son indispensables. Lo primero lo hemos podido sustituir sin problema, pero ahora me toca preparar el tomate frito cada vez, a partir de tomates frescos, cosa que antes, si no tenia tiempo, nos venia muy bien.

Sobre ingredientes nuevos, seguramente es un poco pronto aun. Seguramente el curry, que antes usaba poco y aquí es mucho mejor (en polvo, para usar como especia, no las pastas ya preparadas).

Ésta te la hago porque siempre que se entrevista a un bloguero hay que hacerla, Macu. Sale en el BOE, creo: además del de Tere, el de Maria, el de Rosi , el de Caty y el mío 😛 ¿Cuáles son tus blogs de cocina preferidos?

Tengo miles, la verdad, aunque últimamente tengo mucho menos tiempo y estoy menos al día. También me aburre un poco la burbuja que se ha creado en España en el ultimo año/ 2 años. Somos unos exagerados. Hay gente que llevaba haciendo esto desde 2006, y muy bien, y de pronto parece que todo el mundo se ha enterado y, como siempre, todo el mundo se pone a hacer lo mismo. Igual soy solo yo, que estoy un poco saturada. De todos modos, y sin que quiera sonar pretencioso, muchos de los blogs que mas me han gustado desde hace tiempo son en ingles o en italiano. Los blogs en ingles, sobre todo, americanos y australianos, funcionan de maravilla como producto: suelen tener muy buena calidad en el diseño, las fotos, los textos, y a menudo presentan recetas que son muy sencillas técnicamente y que te invitan a probar ingredientes nuevos. Los italianos creo que son en general también muy interesantes, pero como creo que lo que quieres es que me moje, te diré que me gusta mucho una peque;a joyita que se llama «Un dejourner de soleil“, que hace una italiana que vive en Francia. Personalmente, creo que ambas cocinas a nivel técnico son la fuente de la que aprender, y ella usa las dos con una facilidad asombrosa. Siempre aprendo algo, y eso me encanta. Y pensando en ti, hay dos blogs vegetarianos que me gustan mucho, y que no nombro solo por ti. Yo no soy vegetariana, pero me gustan mucho las verduras y no creo que el hecho de no comer carne en una comida sea algo destacable, a mi me gusta, de hecho. Así que hay dos blogs interesantes y que ademas son preciosos y muy inspiradores desde el punto de vista estético, y nada nonos. Green kitchen stories.

Pure Vege, by Lahksmi  (este igual es un poco demasiado espiritual para mi, pero su estética me resulta muy interesante)

Termino con la pregunta proselitista obligada: has incluido recetas vegetarianas en el libro ¿lo has hecho solo para tener más posibilidades de ser entrevistada por mi? ¿o crees que realmente es un campo con muchas recetas y técnicas aprovechables también para los que seguís una dieta tradicional? (NOTA: como no soy periodista puedo hacer preguntas tendenciosas y no pasa nada)

Realmente no pretendía incluir recetas vegetarianas. Fue un apartado que surgió naturalmente porque como te decía antes, yo, sin ser vegetariana, no siento la necesidad de comer en todas las comidas carne o pescado por sistema, no me parece una carencia si no incluyo ingredientes animales en alguna comida. Así que resulto que salieron unas cuantas de ellas y las agrupe así. Pero no fue un guiño a nada, simplemente, no creo en esa especie de oposición entre vegetarianos y carnívoros. A mi me parece una opción personal, que no es la mía, pero que tampoco es el enemigo a batir o a ridiculizar, o a tener que convencer y llevar por el buen camino, que es lo que parece para muchos carnívoros militantes. Por si te sirve de algo, en unos días mi vecino, vegetariano, viene a cenar, y te puedo asegurar que no ha sido ningún problema pensar el menú.

Foto de Caty Pol
Foto de Caty Pol

¡Muchas gracias Macu!

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Lucia Martínez Argüelles
Lucia Martínez Argüelleshttp://www.dimequecomes.com/
Soy Graduada en Nutrición Humana y Dietética (UCAM), Técnico Superior en Dietética, Técnico Superior en Restauración (hostelería) y Experta Universitaria en Obesidad del niño y del adulto. Formo parte del grupo de nutrición de la Unión Vegetariana Española y escribo el blog Dime Qué Comes. Puedes contactar conmigo a nivel profesional aquí.

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